ARTÍCULO DE
INVESTIGACIÓN
Copyright © 2018
by Psicogente
ISSN 0124-0137
EISSN 2027-212X
Cómo citar este arculo (APA):
García Peña, J. J. & Peña Londoño, E. L. (2018). Reacción psicológica ante la experiencia de abuso sexual extrafamiliar en padres de niños abusados
Psicogente 21(40), 378-402. hps://doi.org/10.17081/psico.21.40.3079
Recibido: 02-02-17
Aceptado: 25-09-17
Publicado: 01-07-18
Correspondencia de
autores:
jairogarciapena@gmail.com
erika.pena@fiscalia.gov.co
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Reacción psicológica ante la experiencia de abuso sexual
extrafamiliar en padres de niños abusados
Psychological reacons in parents of children who have
suered extra-familiar sexual abuse
John Jairo García Peña
Universidad de Anoquia, Medellín, Colombia.
Erika Lucia Peña Londoño
CAIVAS, Fiscalía, seccional Medellín, Colombia.
RESUMEN
Objevo: Analizar las reacciones psicológicas en padres de niños que han sufrido la experiencia de abuso
sexual extrafamiliar-ASE, realizado en el Centro de Atención Integral a Vícmas de Abuso Sexual-CAIVAS, de
la Fiscalía, seccional Medellín, Colombia.
Método: El estudio se realizó desde un enfoque cualitavo, histórico hermenéuco, con metodología
fenomenológica. Para la recolección de la información, se hicieron entrevistas a diez padres de familia,
nueve madres y un padre, quienes acudían a proceso judicial por denuncia penal del evento ASE; estos
se eligieron de manera selecva, desde el archivo de nocia criminal que recibe el área de psicología, y
parciparon de manera libre, a parr de rma de consenmiento informado. El análisis de la información
generada se realizó a través de una categorización y codicación relacional.
Resultados: Los más relevantes indican traumas transgeneracionales y senmientos difusos como padres
cuidadores, que dicultan la forma de asumir sus funciones parentales e impiden que sean agentes protec-
tores para sus hijos.
Conclusión: Se evidenció que el abuso sexual extrafamiliar ene implicaciones directas en los padres y que
su intervención exige abordar todo el sistema familiar, ya que cuando una familia se expone a este evento,
la dinámica se problemaza, dicultando la protección del hijo y la capacidad de afrontamiento de este,
ante una amenaza de este po.
Palabras clave: abuso sexual extrafamiliar, vícmas, reacciones psicológicas, parentalidad.
Abstract:
Objecve: This paper is the result of a research whose objecve was to analyze psychological reacons
in parents of children who have suered extra-familial sexual abuse, ASE; this research was conducted at
Centro de Atención Integral a Vícmas de Abuso Sexual CAIVAS Prosecutor oce, in Medellin, Colombia.
Method: A qualitave, historical hermeneuc approach was used, through a Phenomenological method-
ology; for data collecon, ten parents taken from criminal new les, and who were received through a
free and informed consent signature by psychology area, were sampled, as follows : nine mothers and
one father, who aended to judicial process for criminal proceeding related to ASE event . In order to
analyze the informaon, a categorizaon and relaonal codicaon, which allowed us to know psycho-
logical reacons from parents whose children were vicms of sexual abuse, were made.
Results: The most relevant results are trans-generaonal traumas and diuse feelings, such as caregiver
parents, for whom to assume their parental funcons is dicult and prevent them to be their children
protectors.
Conclusion: As a conclusion, it was evident that extra-familial sexual abuse has direct implicaons on their
parents, as well as its intervenon, demands to approach the whole family system; because when a family
is aected by this event, the dynamics are problemazed, not only making the child protecon dicult for
parents, but also for helping the child develop coping skills with a threat of this type.
Keywords: extra-familial sexual abuse, vicms, psychological reacons, parenng.
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1. INTRODUCCIÓN
Las cifras de abuso sexual denunciado en Colombia se incrementan a diario,
lo cual puede indicar que la conciencia social acerca de la importancia de
la denuncia de esta problemáca psicosocial ha ido creciendo. La Fiscalía
General de la Nación indicó que, en el primer semestre de 2015, se recibieron
denuncias de 4448 imputaciones por delitos sexuales, de los cuales 3188
fueron ataques contra menores de edad. Por su parte, el Centro de Atención
Integral a Vícmas de Abuso Sexual-CAIVAS, de la Fiscalía, seccional Medellín,
reporta 4589 casos de abuso sexual durante los úlmos 5 años (Redacción
Ámbito Jurídico, 2015).
Llama la atención la prevalencia de la modalidad de abuso sexual intrafamiliar
en comparación con el extrafamiliar. Por ejemplo, las cifras reportadas por el
CAIVAS muestran que en 2015 fueron 113 los casos de abuso sexual donde el
presunto agresor fue un familiar o conocido; mientras que los casos de abuso
sexual extrafamiliar-ASE, es decir, donde el presunto abusador no presenta
ningún po de parentesco o reconocimiento directo con el niño vícma del
abuso sumaron 32 (Redacción Ámbito Jurídico, 2015).
Precisamente, el objeto de este arculo es el abuso sexual de po ASE, que,
en términos de antecedentes considerados durante los úlmos 10 años, y en
parcular, sobre el tema de los padres frente al ASE, evidencian un vacío en la
producción cienca en comparación con los estudios realizados con padres
en el abuso sexual de po Intrafamiliar-ASI. En esta vía, se encuentran inves-
gaciones que abordan la disminución del malestar emocional de las vícmas
del ASE, favoreciendo la intervención en crisis, pero que no involucran direc-
tamente a los padres (Grosz, Kempe & Kelly, 2000; OMS, 2002).
El ASE se caracteriza porque se comete por fuera del núcleo familiar o es
perpetrado por una persona no perteneciente al mismo, generando un daño
muldimensional en todo el sistema familiar en el cual los padres se con-
guran como vícmas no culpables (Echeburúa y Guerrica, 2000; Arriagada y
Thiers, 2005; Babatsikos & Miles, 2015). Las invesgaciones reportan que en
muchos de los casos se presenta un factor común, y es el secreto familiar o el
ocultamiento de información por parte de la vícma y su familia, por el temor
a que no se le crea en su confesión, en su entorno familiar y por el rechazo
social, que puede acompañarse de posibles sanciones legales que afectan a
la familia.
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En este mismo orden, la mayoría de los estudios sobre el ASE ponen su
atención en el niño o niña vícma, pero existe poco material encontrado
sobre las consecuencias en los demás miembros de la familia, quienes, como
arman McCourt, Peel & O’Carroll (1998), se denominan “las vícmas secun-
darias” o “las vícmas invisibles” del abuso sexual.
Estos úlmos autores resaltan el tratamiento sobre la situación de abuso en
las vícmas, las conductas de los agresores y sus movaciones en la reali-
zación del hecho abusivo, pero también reiteran que son pocos los estudios
dirigidos tanto a la comprensión y al tratamiento de las consecuencias
relacionadas con los padres no agresores de vícmas de abuso sexual, lo que
los ubica no solo en el lugar de “vícmas secundarias” sino en el de “vícmas
secundarias olvidadas” (McCourt et al., 1998).
Por otra parte, Manion, Mcintyre, Firestone, Ligezinska, Ensom & Wells
(1996) arman que esta problemáca debe presentarse como una oportu-
nidad para evaluar el ajuste parental en los padres de niños vícmas de ASE, y
precisan que no atenderles ni reconocer su implicación como padres, puede
traumazar a todo el sistema familiar, debido al alto malestar emocional
experimentado tras el evento, lo cual puede ocasionar un pobre funciona-
miento familiar y llevarlos a una baja sasfacción en su rol parental.
En esta medida, es necesario ampliar la atención más allá del niño vícma e
intervenir a las familias golpeadas por este evento, a n de proponer acciones
integrales, que repercutan en los niños vícmas y en toda la familia.
Según plantean Finkelhor, Ormord, Turner & Hamby (2005), el núcleo familiar
en el ajuste psicológico de un ASE, es fundamental y debe considerarse en
la detección de familias en riesgo y en la evaluación de casos de abuso. Por
ello, Kim & Kim (2005) arman que no se debe dejar a un lado a la estructura
familiar en la recuperación de la situación abusiva.
En un sendo similar, Elliot & Carnes (2001) y De Gregorio (2007) señalan
cómo los planteamientos teóricos y las medidas asistenciales se han centrado,
en su mayoría, en el ámbito individual, es decir, en la vícma, e indican que,
para abordar la problemáca del ASE desde una comprensión integradora,
hay que plantearse preguntas sobre la manera en que los padres representan
psicoafecvamente la experiencia de abuso sexual extrafamiliar de sus hijos y
sus reacciones psicológicas ante esta experiencia.
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Por todo lo anterior, es necesario conocer en profundidad desde la Psicología
cuál es la experiencia vivenciada por padres de familia, e incluso con la familia
extensa, puesto que son vícmas también de la situación de ASE sufrida por
sus niños. En este marco, nuestra pregunta a invesgar fue: ¿cuáles son las
reacciones psicológicas de los padres de niños que han sufrido la experiencia
del abuso sexual extrafamiliar?
2. MÉTODO
2.1 Diseño
La invesgación se orientó desde el enfoque cualitavo, histórico herme-
néuco, y a parr de una metodología fenomenológica. Según Hernández,
Fernández y Bapsta (1997), la lógica de la metodología cualitava ofrece
una valiosa alternava para el estudio de fenómenos humanos complejos,
porque hace posible comprender los signicados de las experiencias inter-
subjevas e intrasubjevas de los parcipantes en el ambiente natural, a
parr de sus experiencias, perspecvas, opiniones y signicados, es decir,
desde la forma en que los parcipantes perciben subjevamente su realidad.
Este enfoque hace posible una mayor comprensión y síntesis de los eventos,
tomando como eje central la postura subjeva y las vivencias de los parci-
pantes (Creswell, 1998). Desde la fenomenología es fundamental al respecto
interpretar, descubrir y describir la realidad de los parcipantes, desde sus
propias nociones, creencias, que se maniestan en sus mismas acciones
discursivas. En este caso, con esta metodología, se ene el propósito de
conocer las vivencias de los padres en el abuso sexual extrafamiliar de un
hijo.
La fenomenología posibilita un po de diseño de acción en el que la realidad
es construida por las personas involucradas en la situación que se estudia, y
aunque las versiones de los mundos sean personales, se pueden esmar las
construcciones subjevas que se parecen y enen puntos en común (Stake,
1998; Parra y Jaime, 2002).
2.2 Instrumentos
La técnica de recolección de información ulizada fue la entrevista semies-
tructurada; la cual, según Flick (2004), se basa en una guía de contenidos o
tópicos en la que el entrevistador puede introducir preguntas adicionales,
a n de profundizar en los conceptos u obtener mayor información acerca
del tema explorado. Dicha entrevista pretende establecer un diálogo entre
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invesgador y parcipante enmarcado en un clima empáco y abierto a la
emergencia de la información, y evitar la inclusión de preguntas y respuestas
cerradas.
La entrevista cualitava se da de manera exible, de manera que el parci-
pante pueda expresarse libremente acerca de sus experiencias. Este po de
entrevistas, según Grinnell & Unrau (2007), se fundamenta en una guía general
de contenido y el entrevistador posee toda la exibilidad para manejarla. En
este sendo, se propone una conversación temáca, de manera sensible y
codiana en el entendimiento de que a través de este po de entrevista se
puede entender la naturaleza del fenómeno de los padres frente al ASE de
su hijo.
2.3 Parcipantes
La población entrevistada se conformó con diez padres de niños y niñas del
Centro de Atención Integral a Vícmas de Abuso Sexual-CAIVAS de la Fiscalía
seccional Medellín, quienes estaban en proceso judicial por denuncia penal
del evento de ASE; estos padres se eligieron de manera selecva, desde el
archivo de nocia criminal que recibe el área de psicología, de modo que se
les invitó previamente y decidieron parcipar de manera libre, a parr de la
rma de consenmiento informado.
De estos diez padres de familia de niños vícmas ASE, nueve (9) son madres
y uno (1), padre; asimismo, respecto a sus hijos, ocho (8) son niñas y dos
(2) son niños. Se tomaron como criterios de selección: padres de niños que
hayan tenido experiencia de abuso sexual extrafamiliar; padres que convivan
con sus hijos y asuman el rol de cuidadores y que sean mayores de edad.
No se tomaron como sujetos de invesgación padres menores de edad, que
tuvieran una condición de discapacidad mental, que no convivieran con sus
hijos o que, aun cumpliendo los criterios de selección, sus hijos hubieran sido
vícmas de otro po de abuso sexual.
2.4 Procedimiento
El proceso de comunicación e información pretendido con el instrumento
permió ampliar temas emergentes, captando de forma amplia la experiencia
vivida por cada uno de los parcipantes. De esa forma, fue posible comprender
en contexto la experiencia del padre que ha pasado por la experiencia de
ASE; y por el lado del invesgador, se obtuvo una vasta visión para que, más
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allá del evento traumáco, ir a los aspectos psicoafecvos y relacionales que
subyacen a dicha experiencia.
Por tanto, las entrevistas abordaron aspectos relacionados con las reacciones
psicológicas, como representaciones afecvas de los padres de niños
vícmas de ASE, a parr de las categorías de análisis que buscan responder a
la pregunta de esta invesgación.
Las entrevistas se realizaron de forma individual, mediante un encuentro
personal con cada parcipante, en un empo aproximado de 45 minutos. En
materia de consideraciones écas es de señalar que durante el proceso de
recolección de la información con cada padre entrevistado, se administró un
consenmiento informado, en el cual se hacía explícita la condencialidad, el
uso exclusivo con nes académicos de la información y los agradecimientos
a cada parcipante; asimismo, ofrecía realizar una devolución sobre dicha
parcipación a parr de los hallazgos encontrados, la cual se hizo con cada
uno de los parcipantes. Es de anotar también que en esta invesgación,
desde el procedimiento planteado, no se presentó ningún po de conicto
de interés.
Por úlmo, cabe aclarar que las entrevistas se grabaron en audio y posterior-
mente fueron transcritas en su totalidad para su análisis.
2.5 Análisis de datos
Se realizó por medio de una codicación relacional, como primer paso de
sistemazación de la información generada en las entrevistas. A parr de las
categorías de análisis que guiaron las entrevistas, se incluyó la fragmentación,
conceptualización y arculación analíca desde la contratación de la pregunta
con los objevos de invesgación; procedimiento del cual se derivaron nuevos
conceptos y categorías emergentes. Para efectos del informe de invesgación,
se realizó inicialmente una codicación abierta, a parr de los aportes dados
por los parcipantes durante las entrevistas, asignándoles códigos concep-
tuales; luego se llevó a cabo una codicación axial, por medio de la cual se
seleccionaron las categorías más relevantes, estableciendo relaciones entre
las categorías; nalmente, se ulizó la codicación selecva, por medio de
la cual se buscó alcanzar un mayor nivel de abstracción, así como idencar
las categorías centrales en torno a las cuales se agruparon las demás, y que
dieron cuenta de los resultados de invesgación.
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El análisis realizado en esta invesgación se hizo de manera simultánea a la
recolección y sistemazación de los datos, lo cual obedece al diseño metodo-
lógico propio de la invesgación cualitava, donde la construcción de reali-
dades múlples como enfoque posibilitó el análisis de los datos, acorde con
los contenidos y narravas de los parcipantes, es decir, de la forma cómo
hablan, viven, sienten, piensan e interactúan los padres de niños vícmas
del abuso sexual. Como herramienta fundamental, el análisis de contenido
permió encontrar y relacionar categorías claves, que respondían a la
pregunta de invesgación que direccionó este estudio.
3. RESULTADOS
Las reacciones psicológicas en este estudio se conciben como las manifesta-
ciones expresadas y narradas por los padres de familia escuchados respecto
a la experiencia de abuso sexual extrafamiliar de sus hijos, concretamente,
desde la forma como la vivencian, perciben y signican. En este apartado
se pretende explicar el contenido psicológico de dichas reacciones, desde la
exposición de las categorías de análisis que han guiado esta invesgación.
Por tanto, a connuación se enuncian las categorías de análisis y posterior-
mente los contenidos que las condensan, en las unidades de signicado que
conenen la esencia de estos resultados. Es de señalar que en cada categoría
se destacan las situaciones que se presentaron de forma recurrente como
vivencia o representación del fenómeno, en la mayoría de los diez padres de
familia parcipantes.
3.1. Listado de categorías de análisis
Abuso transgeneracional y secreto familiar
Reacción psicológica después del abuso sexual
Cambios parentales a posteriori
Intervención psicológica y Recursos de afrontamiento
3.1.1. Abuso transgeneracional y secreto familiar
El abuso transgeneracional se enende como una experiencia vivida y
repeda de forma patente o implícita bajo las caracteríscas de un secreto,
con base en la cual se construyen unas formas parculares de crianza a parr
de la desconanza, el miedo, así como apegos excesivos y desorganizados,
sin regulación emocional alguna.
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En esta invesgación se encontró este concepto de manera reiterada. Así,
de los diez casos parcipantes, ocho reportan que en su historia de vida
también, como sus hijos, habían sufrido abuso sexual, y en todos estos se
repite esta situación. Por tanto, el abuso transgeneracional se observa como
parte del contexto especíco del abuso sexual, que se presenta en una misma
familia repedas veces, de manera que en varias generaciones se ha vic-
mizado a los hijos, padres, os y muchas veces hasta a abuelos o la tercera
generación ascendente, observándose como un fenómeno que determina la
historia familiar y la crianza.
En especíco, la parcipante número 2 reporta: Yo también fui abusada
(comienza a llorar) y cómo le parece que mi mamá me contó ahora que ella
también, cuando era chiquita. A mí no me gusta hablar de eso.
En este fragmento puede verse una vivencia que se perpetúa desde el pasado
sin ser nombrada porque emocionalmente no ha sido tramitada.
Así mismo, la parcipante 7 reere: Sí, yo lo viví, sino que nunca me ha
gustado hablar de eso porque eso es algo que afecta mucho. De pronto hay
algunas que sí sienten rabia, pues, así como está y verla así, me hace recordar
todo eso y eso me ene muy afectada.
Al respecto se podría decir que las vivencias no han sido elaboradas debido
a lo doloroso que resulta no solo el retornar su propia experiencia abusiva,
sino también revivirla con la experiencia de su propio hijo, lo cual afecta todo
el sistema ante el temor de que el secreto familiar salga a la luz.
Se evidencia, además, que a los diez entrevistados se les diculta asumir
actudes protectoras hacia sus hijos. Es decir, de alguna forma inconsciente
permiten que sus hijos sean objevados sexualmente por un abusador.
Un relato ilustravo es el siguiente:
Es que la niña ha sido dos veces abusada, la primera vez fue con el hermanito.
Yo a la niña la arreglé, la bañé, la ves toda linda, la dejé jugando con los
juguecos en la sala, cuando la niña no está en la sala, pues ¡ah! se me subió
para la plancha. Entonces subí cuando ya vi al hermanastro, que estaba
abusando de la niña (E#6).
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Los aportes de los parcipantes en esta categoría conllevan a pensar en cómo
puede relacionarse el abuso de un hijo con el que han sufrido previamente
sus padres.
Por otra parte, en los discursos también emergieron hitos fundamentales en
las vidas de las madres, como: tener una historia dicil en la niñez por la
crianza que tuvieron, abusos sin resolver, situaciones sin contar debido al
secreto familiar. Vivencias estas de alto impacto emocional y de gran reper-
cusión en sus vidas, que de igual forma se encuentran en el terreno de lo no
resuelto.
En esta materia se cuenta, por ejemplo: Cuando a me pasó, yo nunca
hice nada, me quedé callada porque ahorita no es como antes, antes eso era
como a escondidas, los padres tapaban todo, yo lo viví, sino que nunca me ha
gustado hablar de eso, porque eso es algo que afecta mucho (E#4).
En este úlmo aspecto del secreto, el hecho de no querer hablar del tema,
como reportan ocho de los parcipantes, es relevante: es algo que se ve como
un connuo y que demuestra la repercusión en los signicados del abuso y
del consecuente rol parental.
La vivencia de estos padres, en relación con el hecho de haber pasado por una
experiencia de abuso sexual, y en concreto por un desconocido de la familia,
igual que en el caso de sus hijos, lleva a pensar que los reiterados actos
de abuso que aparecen en la vida de estas familias no son gratuitos; pues
desde esta perspecva, al haber pasado por una agresión sexual, un padre
pareciera no contar con elementos intrapsíquicos sucientes para proteger a
sus propios hijos, incrementando las posibilidades de volver a ser vicmizado
en su siguiente generación. Así, el secreto delicvo se impone nuevamente,
por temor a expresar el evento y lo que podría generar el reconocerse como
vícma.
Es así como estos padres recuerdan su infancia como una etapa dicil en su
vida, que los retorna a su estado anterior. Un ejemplo de ello es expresado
de la siguiente manera: Yo tengo un recuerdo de infancia, la verdad es que
en mi caso nunca se denunció, era mi vecino, yo a lo úlmo me quedé callada
y nunca dije nada. Para mí ha sido lo más grotesco que me ha pasado en la
vida y más que me quedé callada y, ahora, que soy grande, pienso que uno
chiquito sí es bobo porque me quedé callada (E#9).
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Esa situación, manifestada en la esfera de lo inconsciente, se evidencia de
manera traumáca como un efecto en las dinámicas familiares, esto es, en el
transcurrir de las generaciones, como una tendencia a guardar el secreto de
haber vivido una experiencia de abuso sexual, tanto en el espacio intrapsí-
quico como en el interpersonal; aspecto este relevante, para entender
lo psicopatológico de las experiencias de abuso sexual extrafamiliar y lo
patógeno de los secretos familiares.
3.1.2. Reacción psicológica después del abuso sexual y posición subjeva
del padre
Los senmientos y reacciones psicológicas de los padres que se generan
a parr de una experiencia de abuso sexual de su hijo son diversos y dan
cuenta de su representación parental, es decir, de la forma cómo sienten que
están respondiendo a su función de crianza.
En los diez entrevistados, se observa que las reacciones psicológicas más
frecuentes que experimentan los padres son: primero, la culpa, por haber
fallado en sus capacidades parentales, y, segundo, los senmientos ambiva-
lentes hacia el niño y el agresor:
Nosotros salíamos de la casa a las cuatro y media de la mañana y llegábamos
a la siete u ocho de la noche, por temprano que llegáramos, entonces esa
culpabilidad era de que ella todo el día estaba sola, llegaba a estudiar y sola.
Entonces, ella no tenía como quien la defendiera en ese momento (E#3).
Otro aporte al respecto:
Es que yo la miraba y me daba rabia, cómo es que se le sirvió a ese desgra-
ciado. Yo desde que lo conocí le vi las intenciones, él es un mal hombre (E#7).
Estos relatos también enen que ver con los bajos niveles de parentalización
propios de estos casos. En ellos, los padres no logran ver el abuso que ocurre
en sus hijos, muchos lo dejan ver como consecuencia de la falta de empo
para comparr y cuidarles, además de la pobre comunicación con los hijos
por el mismo movo del empo. Otros culpan el exterior, su propio hijo o
la situación de vida; otros, sin embargo, solo lo reprimen y lo juscan, casi
que normalizando el acto abusivo como parte de la vida, pues, ellos también
pasaron por esta situación y lo perciben y relacionan con sus hijos de la
misma forma.
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Por ejemplo, maniesta otra madre: Es muy duro, pero uno puede seguir
adelante, es peor tanto alboroto que se hace hoy en día, vea en las que me
enen (E#4).
Estos padres se ven bloqueados incluso al llanto y expresión del malestar de
sus hijos. Aun sabiendo y sospechando, se quedan en la esfera del recuerdo
de su propia vivencia traumáca, sin pasar a la acción como cuidadores en
su rol actual.
Se congura así la hipótesis de una falla en la forma de asumir las funciones
parentales, lo cual da cuenta de una incapacidad, por su misma historia, de
asumir la función de cuidador y protector de su hijo.
En el mismo sendo, se puede observar la relación o correspondencia con
historias de abuso preexistentes: La niña una vez se puso a decirnos al papá
y yo, llorando, es que ustedes no me creen porque él pasa y los saluda y pasa
así normal y se hace el bobo para que ustedes no me crean a mí, entonces ahí
fue cuando más se me meó la intriga, o sea, yo no dormía pensando en eso:
así mismo me pasó a mí (E#7).
Cuando se hace conciencia de esa falla de las funciones, aparece lo que se
ha observado en torno a la culpa, un senmiento desagradable de no haber
estado allí, de volver a permir que pase lo que ya pasó.
Pero, como también se ha señalado, en principio este sendo se congura
en el ámbito de lo inconsciente, que desde las barreras del secreto y en los
modos de crianza aprendidos en familia perpetúan la situación: Cuando ella
me contó, me sen que no les había dedicado todo el empo que necesi-
taban, porque si esto pasó, si esto lleva empo, era para yo, ya haberme dado
cuenta, entonces sen que me faltó empo (E#1).
En esta misma vía, se puede ver que existe una especie de senmientos
comúnmente encontrados en los padres de niños abusados extrafamiliar-
mente. Uno de ellos es la culpa arraigada sobre las exigencias culturales del
rol protector materno, según el cual la madre debe estar todo el empo muy
pendiente de las acvidades que rodean a su hijo.
En el relato de cinco de los padres entrevistados, estos perciben negligencia
parental en su propio rol, a raíz de no haber ancipado ese evento traumáco,
que como ellos, sus hijos tuvieron que pasar.
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Asimismo, en términos de reacciones psicológicas, los padres sienten rabia y
tristeza en forma entremezclada, lo cual se aanza al pensar en ese suceso
traumáco como senmientos que aparecen unidos y que no encuentran su
sio:
Estoy muy perturbada, confundida, siento de todo, senmientos encon-
trados, demasiados, porque me está trabajando lo del abuso sexual, lo del
pasado, iba por el camino, iba por el túnel, casi saliendo del túnel, me tuve
que devolver otra vez. No estaba muy pendiente de la psicóloga, sino de la
niña, yo la llamé pero no contesta, nadie me va a entender cuando hablo del
túnel, es que cuando las personas que hemos pasado por abuso sexual se
nos acaba medio mundo, uno trata de salir, busca opciones, y me propuse a
salir, pero en estos días vi que tocaron a mi niña, entonces retrocedí, para eso
necesitamos ayuda, los padres necesitamos ayuda, porque que muchas
mujeres lo necesitan (E#6).
Pero, también en los padres que no han sido objeto de abuso con anterioridad
se puede ver un senmiento de incapacidad o de impotencia frente a este
evento, debido a las afectaciones emocionales que implica, pero también por
las exigencias y cánones culturales, que dictan reglas acerca de cómo debe
ser la protección de los padres hacia sus hijos.
En este sendo, pueden expresarse ideas repevas en los parcipantes,
que, ante un caso de abuso sexual, no logran acvar las funciones parentales
desde lo que se espera: Las cosas están ahí, pero uno no las ve sino cuando
pasan, ahí es cuando uno dice: carajo qué paso acá, o sea, es que el sen-
miento de uno senrse bobo, de uno senrse impotente, porque mire a mi
hija lo que le pasa (E#9).
Del mismo modo se pudo observar la sensación de un dolor insuperable,
evidenciándose en las dicultades en los mecanismos de recuperación del
suceso acontecido, ya que no solo es el dolor del hijo, sino también el de
padre, sea por lo ocurrido o por lo que retorna, a parr de su propia historia
y las trasposiciones de la representación con la emoción.
Esto causa una confusión aparente y transitoria: No, no, culpable, no, no me
sen culpable, no me sen culpable, vuelvo y te repito, tristeza, pues porque
vuelve y se repite, pero no, culpa no, me pregunto por qué, por qué, por qué
se repite (sonríe) (E#5).
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A propósito, se puede rescatar lo que dice Abbagnano (2007, p.253): “El
dolor constuye la caracterísca fundamental de la vida emova, más preci-
samente la negava, casi siempre interpretada como una señal o indicación
de carácter hosl, contra la situación en la cual se encuentra el ser vivo”.
De esta manera, las representaciones que estos padres y madres construyen
de los demás sugieren un monto importante de miedo y angusa frente a
la vida y frente a su rol como padres, desde sus representaciones, proyec-
tadas sobre la situación que están viviendo con sus hijos. Cabe preguntarse,
entonces, si su dolor es por ellos mismos, por el hijo o por ambos, así: No y
no, completamente no, con ella que es mi niña menor, siempre fue uno de
mis grandes miedos con una situación de estas por lo que yo sen cuando era
niña por lo que me pasó y por lo que me quedé callada, o sea, por todo. En
realidad no pensé que reaccionaria así y ahora es llorar y llorar, es como si me
sudaran los ojos, no puedo parar de llorar (E#9).
3.1.3. Cambios parentales a posteriori
En los reportes de las entrevistas, se destacan los siguientes senmientos más
comunes de los padres de niños vícmas de ASE: dolor, rabia, impotencia,
miedo, desprecio, tristeza, ganas de matar al agresor, vergüenza, ira,
culpa, odio, desilusión, angusa, desconanza, frustración e ideas suicidas.
Reacciones psicológicas posevento, que repercuten de una forma muy par-
cular en los vínculos y función parental de estos padres, así como en las
relaciones intersubjevas de los miembros del sistema familiar.
Así, cada una de estas reacciones psicológicas, que surgen a parr de una
experiencia de abuso por parte de un hijo, afecta los vínculos entre los
miembros que se encuentran inmersos. Las carencias afecvas que entran a
suplir terceros, como abuelos, os o personas allegadas a la familia, se tornan
cada vez más complejas y necesarias para migar el dolor y la culpa a parr
del suceso, al apartarse los padres del sufrimiento del otro (hijo) y ocuparse
de su propia historia de abuso transgeneracional.
De allí que sea frecuente y preferible, en las percepciones de los padres,
reportar un senmiento de ignorancia, incredulidad y negación con respecto
al abuso sexual de un hijo, como un saber no sabido, como si solo fuera un
presenmiento, una sospecha, un conocimiento de que algo sucede, pues
algo les impide asumir conscientemente lo que sucede con ese otro:
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Destrozada, rabia, eso no se enende nada en ese momento, o sí debe haber
cosas que uno enende, pero provocaba matar a esa persona, aunque yo
soy una persona que no sería capaz de hacerle daño a nadie, pero en ese
entonces sí (E#6).
Además, los padres fantasean venganzas como intentos de tramitar el dolor
y la confusión emocional que vivenciaron, como lo explicita este padre,
único varón de los entrevistados: Lo primero que quisiera hacer es tener esta
persona (el agresor) que hizo lo que hizo con estas dos niñas, en especial
con mi hija, quisiera tenerlo al frente, quisiera hacer lo que la autoridad y la
juscia no hará con él, quisiera tenerlo yo y hacerle lo mismo que le hizo a mi
hija, quisiera encontrarlo, cogerlo, golpearlo, picarlo, yo soy capaz de picarlo,
porque me duele, me duele, y estoy herido por lo que le hizo a mi hija; sería
capaz de muchas cosas (E#8).
Es como una repeción, que se encripta y reaparece cuando no se quiere
saber al respecto: Es que es muy dicil, es como si los volviera a senr el
doble o el triple, impotencializados por la actud de mi hija, como yo le dije
ahora, no qué esperar, una niña devastada o una niña inconsciente de la
situación, porque cuando yo vi a la niña, yo de verdad lo sen, yo sen que de
verdad necesitaba cuidado (E#9).
Por todo esto, es de vital importancia la intervención que se pueda brindar
a las vícmas secundarias del abuso sexual extrafamiliar, a n de que, a su
vez, adquieran herramientas para ayudar a las vícmas primarias a organizar
la experiencia a parr de la intervención (Barudy & Dantagnan, 2005). Así: A
raíz de lo que pasó con el niño, pues, yo he tratado de estar más pendiente
de ellos, si antes los llamaba, ahora los llamo más, yo he hablado mucho con
el niño y yo le digo: mire, no puede volver a esa unidad, no puede volver a
estar cerca de ese señor, siempre que salga diga para dónde va, estoy con
un amiguito. Pues, bueno, entonces como he estado tan pendiente de él,
entonces me dice: mami tráigame una cosita, entonces yo trato de llevarles
alguna cosita, todas las noches, cualquier cosa, pero entonces ya, yo no
hasta qué punto uno debe cambiar, porque entonces ya el niño trata de
manipular la situación, pues, me ve un poquito culpable (E#10).
3.1.4. Intervención psicológica y recursos de afrontamiento
Sobre este aspecto, se puede observar que a mayor frecuencia, situación
crónica e intensidad del abuso, se presentan más dicultades en la función de
parentalidad, en términos de negligencia paterna, culpa, odio, impotencia,
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senmiento de evasión e incredulidad. Inclusive presentándose la negación o
rechazo del acto o la rabia, senmientos que detonan sintomatologías psico-
lógicas en todo el núcleo familiar implicado. Así lo nombra una madre:
Uno siempre se siente culpable, yo me sena culpable, porque ese día la dejé
con una muchacha que todavía estaba joven y salió para la calle, o sea, uno
ene que mirar con quién dejar los hijos cuando va a ir a trabajar, uno nunca
piensa que esas cosas le van a pasar a un hijo y a la nal que yo me esté
callada, uno no se debe quedar callado de estas cosas, por miedo; yo me
demoré para hablar, por miedo, que lo van a matar a uno, porque siempre lo
amenazan a uno (el agresor), casi siempre hay amenazas, pero se trata de mi
hija y se trata de cuántas personas también puedan ser vícmas (E#5).
En este sendo, cuando las madres callan su propio abuso sexual, les resulta
dicil aceptar el abuso del otro, en este caso su propio hijo; ya que no
consiguen estar atentos para evitar este hecho, ni perciben los riesgos que el
niño corre. De este modo, los hijos de padres con historias de abuso pueden
llegar a ser más vulnerables a situaciones de diversas violencias y muy
puntualmente de las violencias sexuales, tal como lo muestra la experiencia
analizada anteriormente.
Desde el punto de vista de esas vivencias, se destaca, desde los recursos
subjevos con los que cuente el padre, la exacerbada búsqueda de acciones
que intentan reparar el daño: Sí, yo lo viví, yo tuve sed de venganza, iba a
coger un fusil y lo iba (sonríe). Sí, sí, es terrible, sen odio en mi corazón,
mucho odio, cuando chiquita no sen esto porque yo lo recordé ya grande, ya
grande me llené de odio, de rabia, quería suicidarme porque había quedado
en embarazo, quería suicidarme, nunca lo intenté, solo lo pensé, pero sí, es
terrible, es muy terrible lo que uno siente (E#5).
Algunos padres que han vivido este po de situación recurren a la medicación
psiquiátrica u otros medios para afrontar el dolor y lo que está sucediendo: Y
yo en este momento estoy tomando fusna (uoxena), para estar tranquila,
llevo años tomándola, porque eso me tranquiliza, me pone un poquito dura,
por eso cuando no me la tomo, no puedo olvidarlo (E#6).
Como ya se ha resaltado, también se afecta la vivencia del mismo cuerpo y
su funcionamiento, creando esquemas repevos y pensamientos obsesivos
desde el orden del cuerpo y la limpieza, y es que la idea de la violencia, la
mayoría de las veces, no ocurre de forma unidireccional, ya que ella actúa
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en la vida de sus vícmas de forma sistemáca. No se puede tomar un
abuso sexual de forma aislada, individual, porque el entramado social de las
personas se interrelaciona, formando un conjunto.
En este sendo, una evaluación psicológica tomada a empo aumenta la
probabilidad de fortalecer los recursos de afrontamiento, permiendo, por
ejemplo, interrumpir la cadena de abusos, idencar las consecuencias y, por
tanto, dirigir la intervención de forma adecuada, mediante la expresión y la
elaboración de las respuestas emocionales (Pereda, 2009).
Esto se evidencia en el siguiente aporte: Para serle sincera, yo lo daba como
un senmiento guardado, yo lo daba por guardado, eso pasó cuando yo era
niña, o sea yo daba por hecho de que esto ya pasó. Lo que pasa es que se me
vino encima anoche con lo de la niña, pero hasta ayer por la noche, yo estaba
tranquila, yo llevaba años sin pensar en eso, es como si fuera un archivo y
mi memoria hubiera dicho, esto está muy viejo y puf, yo me acuesto en la
noche y pienso en que me sen vulnerada y que me sen atacada y que sen
muchísimo miedo. Esos recuerdos y senmientos volvieron anoche (E#9).
De esta forma, la intervención psicológica facilita esclarecer el recuerdo
desde la palabra. Es así como, en ese espacio de intervención, además de la
palabra y las representaciones emocionales, se hacen presentes respuestas
afecvas que posibilitan la vivencia de una adultez sana:
Nunca le puse atención a eso, sino que lo pensé más por el lado de cómo
ella es la más grandecita, pensé yo, de pronto allá hay unas niñas como más
pequeñas y lo hacen. Entonces ella de pronto se está valiendo de eso, porque
ella a veces me llegaba con palabras muy de bebé como las que decía, ella
está con una niña especial, entonces yo dije, de pronto lo está asociando
con todo lo que la niña hace y no le vi como mucha malicia, porque yo dije,
no, pues si ella de pronto se me está devolviendo, porque las otras niñas de
pronto lo están haciendo (E#7).
En deniva, los niveles de conciencia aumentan luego de una inter-
vención psicológica en este po de sucesos. Las habilidades parentales que
en un principio se evidenciaron en décit, empiezan a desarrollarse más
adecuadamente.
Es que es muy dicil. La actud de mi hija, como yo le dije ahora, no qué
esperar, una niña devastada, cuando yo la vi, yo de verdad lo sen, sen que
de verdad necesitaba cuidado, protección, y ahí me va a tener (E#9).
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4. DISCUSIÓN
El abuso sexual es un tema que en sí implica lo infanl, porque conlleva unos
comportamientos de poder sobre un niño o niña que se halla en situación
de vulnerabilidad sica, mental, social y comportamental por su misma
condición evoluva.
Como se ha denido desde los mismos antecedentes de este estudio, el abuso
sexual se especica según los ámbitos de ocurrencia y niveles del abuso. De
ahí, que se hable de abuso sexual en la pología intrafamiliar y abuso sexual
en la pología extrafamiliar. En ambos terrenos se encuentran comprome-
dos no solo el niño o niña vícma, sino también su entorno inmediato:
padres, hermanos y familia extensa (Holmes & Slap, 1998; Kim & Kim, 2005;
Echeburúa y Guerrica, 2000; Arriagada y Thiers, 2005; Babatsikos & Miles,
2015; Grosz, Kempe & Kelly, 2000).
Justamente, ello da pie a esta invesgación desde el interés de profundizar el
conocimiento acerca de las implicaciones de la experiencia de abuso sexual,
en términos de reacciones psicológicas de los padres y la familia.
En esta vía, se retoman, a connuación, las categorías de análisis para mostrar
los resultados que hicieron posible responder a la pregunta que guió este
estudio, en relación con los antecedentes y los conceptos referenciados.
4.1 Abuso transgeneracional y secreto familiar
El abuso transgeneracional, se ha conceptualizado entre otras deniciones
como el trauma transgeneracional debido a la vivencia repeda entre las
disntas generaciones de una familia. En tal sendo, según autores como
Glaser & Frosh (1993); Rotenberg (2014); Kilroy, Egan, Maliszewska & Sarma
(2014), consultados en los antecedentes, la experiencia abusiva parece
comportarse como una cadena intergeneracional de traspaso.
Más concretamente, Glaser & Frosh (1993) se reeren a este fenómeno como
encadenamiento materno” del abuso sexual entre madres e hijas/os. Pues,
aun cuando se reconozca que quienes abusan sean otras personas fuera del
núcleo familiar, hay algo desde las práccas de crianza, que se transmite y
empuja, a que se viva el abuso en los hijos de madres que, a su vez, enen
una historia de abuso sexual.
Al respecto, Sampson (1991) plantea que las vivencias afecvas no resueltas
se perpetúan desde el pasado pero sin ser nombradas, porque según la
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indicación emocional no han sido tramitadas a pesar del paso de los años. Es
decir, la representación psicoafecva se muestra en la emoción angusosa
del llanto ante el recuerdo de la situación vivida, lo cual genera y exacerba las
respuestas psicológicas de estos padres.
De esta manera, el abuso y la propensión al mismo hacen que los niños
parezcan imanes de abusadores, pero en realidad la situación está mediada
por un entramado subjevo e intersubjevo dentro de una sociedad dada,
donde el subsistema familiar juega un papel de réplica de situaciones
conscientes o inconscientes de generación en generación, que en algunos
casos se encuentra en la esfera del tabú (López, 1994).
4.2 Reacción psicológica después del abuso sexual y posición subjeva del
padre
Como se viene planteando, las reacciones psicológicas en este estudio se
comprenden como las manifestaciones narradas por parte de los padres de
familia, sobre la forma cómo vivencian, perciben y signican la experiencia
de abuso sexual extrafamiliar de sus hijos; reacciones que de forma empírica
se exteriorizan mediante las emociones diversas que se generan a parr
de una experiencia de abuso sexual que involucra a un niño. Es importante
señalar que dichas reacciones psicológicas conservan un hilo conductor en su
mayoría, según cómo vivan su propia representación parental. Al respecto,
en los antecedentes, se pudo rastrear que para disntos autores, entre ellos
Echeburúa y Corral (2006) y Finkelhor (2008), la reacción emocional que tome
el padre o cuidador ante la revelación del hijo, inuirá en las consecuencias
que el trauma opere en el presente y vida futura de este niño.
Por esta razón, es muy importante conocer y prestar atención a las reacciones
psicológicas de los padres ante este po de eventos (Magalhaes, Gimeniz &
Moreira, 2009). En nuestro contexto, pareciera que la reacción psicológica
de los padres que más aparece, desde lo encontrado en seis de los relatos
de los entrevistados, es la no credibilidad en la narración del niño o niña, lo
cual también podría verse como una defensa psíquica del adulto cuidador,
debido a la impotencia y al senmiento de haber fallado como padre, puesto
que al haberse desarrollado el abuso fuera del hogar, se maniesta una culpa
en el padre que genera pocas estrategias de afrontamiento en el marco de su
función parental.
En este úlmo campo, invesgaciones como la realizada por Arriagada &
Thiers (2005) describen la escasa literatura e invesgaciones empíricas
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referidas al impacto que produce la situación abusiva en los padres. No
por ello, resulta relevante poner la mirada en dichos padres que –como el
infante– sufren un impacto psicológico.
Echeburúa y Corral (2006) conrman lo anterior y plantean que la recupe-
ración del abuso sexual infanl dependerá del grado de culpa que siente el
niño, así como de las estrategias de resiliencia de que disponga la vícma y
sus padres, quienes al igual que la vícma sufren las consecuencias del hecho
abusivo.
Por otro lado, esos senmientos suelen imposibilitar a los padres para asumir
la responsabilidad moral de hacerse cargo de lo que conlleva social y jurídi-
camente un acto como el abuso. Se demostró, en efecto, que, en la mayoría
de las denuncias reportadas, los padres se enteran del abuso de un hijo por
un tercero ajeno a la familia; asimismo, la tendencia a ignorar como padres el
acto abusivo del hijo, surge como un mecanismo defensivo para protegerse
de las consecuencias que acarrea este suceso, como son el señalamiento
social y la acusación de negligencia parental, por no haber estado allí para
evitar el hecho, entre otras.
4.3 Cambios parentales
Del Campo (2002) trae a colación el concepto de cripta, para dar cuenta de los
contenidos psíquicos inconscientes por parte de los padres, que pueden estar
marcados por el funcionamiento psíquico de los abuelos o de los ancestros
que aun sin ser conocidos los marcó de alguna manera; se trata de ese saber
no sabido, que marca una experiencia en la generación siguiente, dejando
huellas inconscientes del abuso sexual, como una cadena que permanece en
el empo.
Estos conceptos de transmisión generacional y cripta guardan una estrecha
relación con el trauma que conlleva el abuso sexual, es decir, lo que es innom-
brable para una generación (padres) es impensable para su descendencia
(sus hijos), quienes están condenados, por el secreto familiar, a ser “porta-
dores” de ciertos contenidos psíquicos que se transmiten de generación en
generación (Del Campo, 2002).
4.4 Intervención psicológica y recursos de afrontamiento
En este campo, es importante destacar la invesgación de Echeburúa y Corral
(2006), quienes enfazan que no todas las personas cuidadoras responden
de la misma forma ante el abuso. Debido a esto, aunque, como se ha
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expresado, haya asuntos que se puedan generalizar en la forma de afrontar
este fenómeno, no todos los padres comparten las mismas caracteríscas
psicológicas y maniestan sus emociones de forma disnta, en momentos
diversos, por ende, se puede decir que el impacto emocional que se genera
al respecto es heterogéneo y subjevo, de modo que cada caso amerita su
análisis.
Sin embargo, los mismos autores antes citados han propuesto cuatro
variables que aparecen en estas situaciones: el perl individual del padre
(recursos psicológicos, edad, sexo y el apoyo familiar); las caracteríscas del
acto abusivo (haber pasado por una experiencia de abuso sexual, frecuencia
del acto abusivo, callar mediante el secreto familiar, el abuso ocurrido en
la infancia, entre otros); la relación existente con el abusador (abuso intra-
familiar o extrafamiliar) y, por úlmo, las maneras de enterarse del acto
abusivo.
En general, el impacto de las secuelas depende de la frecuencia, duración y
consumación de la experiencia, así como del uso de la fuerza y amenazas por
parte del agresor o la existencia de una violación mediante acceso carnal a
la vícma. El conocimiento claro de estos datos clínicos podría hacer posible
que los padres asuman situaciones familiares y de procesos de crianza que
les ayude a fortalecer sus recursos de afrontamiento.
En síntesis, el abuso sexual contra un niño genera tantos traumas psicológicos
y emocionales para sus vícmas que cuando llegan a la edad adulta, como
estos padres, se evidencian secuelas insuperables, que inuencian de forma
marcada sus respuestas parentales y muy especícamente su reacción ante la
historia de abuso de un hijo, quedando, con frecuencia inmersos en los sen-
mientos de culpa, dolor, impotencia, resenmientos, tristeza profunda, entre
otras reacciones psicológicas devastadoras e incapacitantes. Así, conforme
destacan los padres de niños vícmas del abuso sexual, ellos siguen incluidos
en esa cadena de vícmas afectadas por las violencias sexuales.
5. CONCLUSIONES
En primer lugar, se puede concluir que el análisis de los recursos de afronta-
miento de los parcipantes se encuentra en un nivel de desarrollo básico. Si
bien estos padres y madres son personas funcionales en las demás áreas de
su vida, a la hora de entenderse con el abuso sexual extrafamiliar de sus hijos
aparecen defensas psicológicas muy básicas como la negación, la juscación
y la proyección. A parr de la escucha atenta, lo anterior permió reconocer
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que la mayoría de los parcipantes en este estudio (ocho de diez) también
habían sufrido abuso sexual en su infancia y que en seis de ellas, debido a la
inuencia social, al tabú y a la tradición arraigada del secreto familiar, nunca
se hizo público el evento. De esta manera, esta transmisión de lo no dicho, que
pasa a ser de la esfera de lo inconsciente, se perpetúa generacionalmente,
conviréndose en reacciones psicológicas básicas y defensas primarias, hasta
que se haga posible un espacio como el ofrecido en este estudio para que
sea expresado y elaborado de una forma más adecuada. En la misma línea,
su entorno inmediato se ve afectado, de tal manera que el secreto familiar
resulta actuando como un predictor de abusos generacionales.
En segundo lugar, las reacciones psicológicas de los padres que han tenido
hijos abusados extrafamiliarmente, están teñidas por las representaciones
que enen de mismos, de sus objetos de cuidado y del sistema familiar.
En este sendo, prevalecen imágenes disociadas entre la vivencia del pensa-
miento y del afecto. En estas circunstancias, el cuerpo se vive de forma
generalmente desagradable lo cual trae como consecuencia que los padres
no logren observar o reconocer los indicadores de abuso que presentan
sus hijos, y el afecto termina reprimiéndose o expresándose en forma de
angusa, insomnio, y de síntomas psicológicos como inapetencia sexual y el
deseo de venganza.
En tercer lugar, cabe decir que las representaciones psicoafecvas de los
padres de los hijos abusados extrafamiliarmente han sido poco exploradas,
tanto desde la invesgación como desde la intervención psicológica. Estas
representaciones operan desde lo inconsciente y hacen que las personas
actúen de forma mecánica. Así, aparecen elementos de desvalorización del
discurso de los hijos y de negación de las situaciones. Además, otro elemento
que se representa son los senmientos de culpa, en los cuales el padre siente
responsabilidad en el acto, por no estar pendiente de la manera que social-
mente se espera. En el extremo opuesto también puede encontrarse la
autojuscación, basada en que las demandas de la vida diaria no permiten
al padre cumplir con lo que se esperaba o en la simple negligencia parental.
En este mismo sendo, se destaca que todos estos padres aún se preguntan
por el sendo de la experiencia en sus vidas y, por qué hay elementos que se
repiten de un modo exacto, incluso por tres generaciones. Una respuesta a
ello podría hallarse en el secreto familiar respecvo, que se perpetúa en las
representaciones, en las funciones parentales, en la vivencia del cuerpo y en
la formas de crianza.
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Finalmente, se encuentran secuelas profundas del abuso y de la reminiscencia
en los padres de los niños abusados. Estas secuelas se perpetúan, según lo
observado, en la transmisión generacional. De esto depende la forma en que
los padres afronten la situación del abuso, la representación que hacen del
mismo y sus recursos para ejercer la paternidad.
Por esto la intervención psicológica con estos padres es de vital impor-
tancia; el hecho de ofrecer un espacio de comunicación para el intercambio
de signicados, como fue la entrevista semi-estructurada, operó, en efecto,
como un cambio y abrió las puertas a reexiones subjevas profundas en los
parcipantes.
6. RECOMENDACIONES
Antes de nalizar este trabajo de carácter cualitavo, se recomienda
emprender acciones que permitan el avance del tema tanto en lo cienco
como en lo prácco. En concreto, se recomienda:
Emprender acciones para estudiar el ASE desde un estatuto cienco que
permita más comprensión del fenómeno y que haga posible, a su vez, una
comprensión de orden prácco, para prevenir este po de situaciones, desde
la intervención de la problemáca y el manejo vivencial de la sociedad en
general. Desde esta perspecva de comprensión, serían pernentes inves-
gaciones futuras, como por ejemplo, acerca de la vivencia en niños en compa-
ración a la de las niñas; o, sobre la incidencia y prevalencia en un entorno
familiar afectado por este evento, en relación a las repercusiones del secreto
familiar y la transmisión intergeneracional como efecto en las costumbres,
comportamientos y práccas de crianza de dicho contexto familiar.
Asimismo, es claro que el abuso sexual perpetrado por hombres ha sido
estudiado con más profundidad como se evidencia en la literatura revisada.
Pero, no se han hecho averiguaciones avanzadas respecto al abuso sexual
perpetrado por mujeres. Esta inquietud surge a raíz de una de las entrevistas,
donde se insinúa esta posibilidad en el relato intergeneracional de una de las
parcipantes.
Desde el punto de vista representacional, es importante asumir elementos
de análisis más profundos, ulizando esquemas de evaluación estandari-
zados como el test de relaciones objetales y los test proyecvos, que pueden
dar lugar a evaluaciones más extensas y generalizantes. De esta manera,
se va transitando el camino del modelo cualitavo desde otros puntos de
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vista, mediante los cuales se pueda profundizar la complejidad de la realidad
evaluada.
En cuanto a la intervención, se recomienda brindar atención psicológica a
los padres y madres vícmas secundarias de abuso sexual extrafamiliar.
En estos casos, como se ha planteado, las vícmas de ASE presentan una
carga emocional fuerte que no siempre logran tramitar, la repeción de esos
elementos literalmente actúan casi como un cáncer en los sistemas familiares
y personales que los conenen.
A la hora de atender psicológicamente a las vícmas secundarias de ASE,
se recomienda evaluar su historia vincular, puesto que en ella aparecen
elementos que brindan pistas para brindar un adecuado manejo de la
situación y prevenir eventos de este po.
En el mismo sendo de la prevención del abuso sexual, se recomienda a las
instuciones que ofrecen servicios para la familia y la niñez, desarrollar proto-
colos de evaluación del riesgo para el abuso sexual externo. En el mercado
existen muchos protocolos de evaluación del riesgo de abuso sexual pero
no para la pología externa. Es de vital importancia, además, que en las
citadas instuciones haya cursos de concienzación y formación para apoyar
a los padres y madres a evaluar y fortalecer sus práccas de crianza y sus
funciones de parentalización. Como se encontró en el estudio, hay un décit
importante en su capacidad como padres cuidadores.
También sería interesante que se formen grupos de apoyo emocional para
los padres de niños vícmas de abuso sexual, puesto que desde la misma
vivencia, resignicada, se pueden enfocar intervenciones que fortalezcan la
autoesma y el autoconcepto de las vícmas y la comunidad que los rodea.
Finalmente, por las implicaciones de alto impacto de esta problemáca
psicosocial, se recomienda connuar con invesgaciones al respecto, a n
de aportar al conocimiento y prevenir a nivel familiar, social e instucional la
aparición de este po de problemácas y fomentar su tratamiento adecuado.
NOTA DE AUTORES: Arculo resultado de la invesgación “Representación
psicoafecva y reacción psicológica ante la experiencia de abuso sexual
extrafamiliar en padres de niños abusados”.
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