Psicogente, 20 (38): pp. 296-307. Julio-Diciembre, 2017. Universidad Simón Bolívar. Barranquilla, Colombia. ISSN 0124-0137 EISSN 2027-212X
http://revistas.unisimon.edu.co/index.php/psicogente
* El presente artículo es producto de la investigación: Relación entre sintomatología depresiva y cohesión familiar en adolescentes escolarizados.
1. Psicólogo. Investigador Grupo de Investigación Clínica y Salud. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja, Boyacá, Colombia. Email:
jhon.buitrago@uptc.edu.co http://orcid.org/0000-0002-2233-9553
2. Psicóloga. Investigadora Grupo de Investigación Clínica y Salud. Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, Tunja, Boyacá, Colombia. Email:
leidyyasmith.pulido@uptc.edu.co https://orcid.org/0000-0002-0439-1112
3. Magíster en Psicología Clínica. Investigadora Grupo de Investigación Clínica y Salud y Docente Programa de Psicología. Universidad Pedagógica y Tecno-
lógica de Colombia. Tunja, Boyacá, Colombia. Email: angela.guicha@uptc.edu.co http://orcid.org/0000-0002-7239-5158
Resumen
Investigación correlacional, cuyo objetivo fue establecer la relación entre cohesión familiar y nivel
de sintomatología depresiva en adolescentes escolarizados de una institución educativa de la ciu-
dad de Tunja (Boyacá). La muestra, seleccionada a partir de muestreo no probabilístico, estuvo
conformada por 244 estudiantes de básica secundaria, 51,6 % hombres y 48,4 % mujeres, con
una media de edad de 17 años. Se aplicó la Escala de Depresión del Centro de Estudios Epide-
miológicos CES-D adaptada para población colombiana (Villalobos & Ortiz, 2012), la Escala de
Cohesión Familiar de Torres de Galvis y Murelle (Maya et al., 2000) y una ficha de datos sociode-
mográfica diseñada para el estudio. Los datos se analizaron con el índice de correlación de Tau-b
de Kendall (SPSS v.23), y se concluye que existe una relación negativa (-0,161) entre la presencia
de sintomatología depresiva y el nivel de cohesión familiar y una significancia de 0.012; se destaca
la correlación existente entre las dos variables y los altos índices de sintomatología depresiva. De
acuerdo a lo anterior se sugiere implementar estrategias de prevención e intervención interdisci-
plinarias para favorecer los factores de protección frente a la depresión en adolescentes.
Abstract
The purpose of this correlational research paper is to establish the relationship between family
cohesion and the level of depressive symptoms in adolescent students who attend an educational
institution in Tunja (Boyaca). Non-probability sampling was selected. The average age of the 244
high school students (51.6 % male and 48.4 % women) was 17 years old. The following two scales
were applied for the study: Center for Epidemiologic Studies Depression Scale (CES-D), adapted
for Colombian population by Villalobos & Ortiz (2012) and the Family Cohesion Evaluation
Scale, by Torres Galvis and Murelle (2010). In addition, a social-demographic data sheet was
designed for this purpose. Data was analyzed based on the Kendall rank correlation coefficient l
(SPSS v.23). It was then concluded that there is a negative relationship (-0.161) between the pres-
ence of depressive symptoms and the level of family cohesion, with 0.012 level of significance.
The correlation existing between the two variables and high rates depressive symptomatology is
highlighted; for this reason, it is important to implement strategies for prevention and interdisci-
plinary intervention to promote protective factors facing depression in adolescents.
Palabras clave:
Sintomatología depresiva,
Cohesión familiar, Adolescentes.
Key words:
Depressive symptoms,
Family cohesion, Teenagers.
Referencia de este artículo (APA):
Buitrago, J., Pulido, L. & Güichá-Duitama, Á. (2017). Relación entre sintomatología depresiva y cohesión familiar en adolescentes de una
institución educativa de Boyacá. Psicogente, 20(38), 296-307. http://doi.org/10.17081/psico.20.38.2550
Relación entre sintomatología depresiva y cohesión familiar en
adolescentes de una institución educativa de Boyacá*
Relationship between depressive symptoms and family cohesion
among adolescents in an educational institution from Boyaca
Recibido: 26 de octubre de 2016/Aceptado: 19 de abril de 2017
http://doi.org/10.17081/psico.20.38.2550
Jhon Fredy Buitrago Matamoros
1
, Leidy Yasmith Pulido Archila
2
, Ángela Marcela Güichá-Duitama
3
Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia
resultAdo de investigAción
297
JHon fredy buitrAgo mAtAmoros, leidy yAsmitH pulido ArcHilA, ángelA mArcelA güicHá-duitAmA
Psicogente, 20 (38): pp. 296-307. Julio-Diciembre, 2017. Universidad Simón Bolívar. Barranquilla, Colombia. ISSN 0124-0137 EISSN 2027-212X
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Introducción
Según la Organización Mundial de la Salud
(OMS), la depresión es uno de los trastornos de mayor
prevalencia en la población, afectando a todas las comu-
nidades en el mundo; los trastornos depresivos comien-
zan a menudo a temprana edad. En adolescentes de
todo el mundo el predominio de la depresión es del 4 al
8 %; a nivel latinoamericano la prevalencia se encuentra
entre el 7 y 9 %, mientras que en Colombia se presenta
un predominio del 3 al 5 %. Así, la depresión es consi-
derada uno de los problemas psicológicos que más afecta
a la población juvenil (OMS, 2012).
Un posible factor causal de la depresión está rela-
cionado con las disfunciones a nivel familiar, situación
que cada vez es más frecuente y que ha ido en aumento
a lo largo de los años. Investigaciones previas han evi-
denciado que la ausencia de figuras de autoridad de uno
o ambos progenitores por separación o divorcio, afecta
de forma significativa el bienestar psicológico de cada
uno de los integrantes que hacen parte de la familia; el
proceso de separación conyugal es un factor relevante
que puede generar repercusiones en la salud mental de
todos los miembros de la familia; sin embargo, los hijos
pueden ser los más afectados y podrían experimentar
sentimientos de culpabilidad, ansiedad y depresión, ade-
más de desencadenar con el tiempo problemas de ina-
daptabilidad escolar, personal y social. Estas situaciones
conllevan a alteraciones en el funcionamiento familiar y
pueden traer consigo alteraciones en el estado de ánimo
(Quinde & France, 2014; Vargas, 2014).
Seijo, Novo, Carracedo & Fariña (2009), conclu-
yen en su investigación que la experiencia de separación
se relacionaba con una mayor incidencia de alteraciones
emocionales en los adolescentes y que los hijos de pa-
dres separados han recibido más atención psicológica a
lo largo de su vida, lo cual da cuenta de las posibles alte-
raciones en la salud mental que puede llegar a presentar
la población adolescente, siendo así un factor de riesgo
que requiere estudios investigativos para generar aportes
en pro de la prevención de problemáticas relacionadas
con la salud mental.
El funcionamiento familiar en la adolescencia
exige ajustes en el sistema de crianza, y la relación pa-
rental que se establece en esta etapa del ciclo vital juega
un papel importante en el desarrollo emocional y com-
portamental de los adolescentes, por ende si existe una
relación adecuada entre los miembros de la familia, se
generaría un factor protector que permitiría prevenir po-
sibles psicopatologías (Álvarez, Ramírez, Silva, Coffin,
Jiménez, & 2009; Almonte & Mont, 2013).
De acuerdo a los planteamientos de Chávez, Cal-
derón, & Hidalgo (2008, la Organización Mundial de la
Salud (2012) el presente estudio incluye dos variables de
estudio: la sintomatología depresiva y la cohesión fami-
liar. La primera variable hace referencia a una enferme-
dad mental común que se presenta con menos ánimo de
hacer las actividades, pérdida de interés o placer, energía
disminuida, sentimientos de culpa o baja autoestima,
alteraciones de sueño o apetito y mala concentración.
La segunda variable desde una perspectiva sistémica, se
define como el vínculo emocional que existe entre los
miembros, el grado de autonomía en el que se explican
los límites generacionales y espacios para la acción, en
la cual los integrantes de la familia puedan participar
de manera activa en la toma de decisiones. De acuerdo
a lo anterior el objetivo principal de la investigación es
identificar la relación entre el nivel de sintomatología
depresiva y el nivel de cohesión familiar en los adoles-
centes escolarizados.
298
relAción entre sintomAtologíA depresivA y coHesión fAmiliAr en Adolescentes de unA institución educAtivA de boyA
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Método
Diseño
Investigación de corte no experimental y diseño
correlacional, en donde en un primer momento se bus-
ca describir dos variables: sintomatología depresiva y
cohesión familiar en adolescentes escolarizados de una
institución educativa de Tunja (Boyacá) durante el año
2016, para luego buscar la relación existente entre ellas
(Hernández, 2007).
Participantes
La población total fue de 675 estudiantes escola-
rizados de octavo a undécimo grado de secundaria de
una institución educativa de Tunja, Boyacá (Colombia).
El muestreo de tipo no probabilístico, arroja una repre-
sentatividad de la muestra a partir de 244 escolarizados
de género femenino y masculino, entre 13 y 17 años de
edad. El tipo de muestreo realizado fue de tipo no proba-
bilístico, por facilidad de acceso a la población y volunta-
riedad de los sujetos en hacer parte de la investigación.
Como se puede observar en la Tabla 1, la media
de edad de los participantes de la investigación es de 17
años; según el género se distribuyen prácticamente de
manera equitativa, con una diferencia de 8 hombres más
que mujeres; la mayoría de los participantes provienen
del departamento de Boyacá reflejado en un 87,7 %,
seguido por los departamentos de Cundinamarca con
7,78 %, Bolívar con 1,63 %, Santander con 0,81 % y en
menor porcentaje se encuentran los departamentos de
Meta, Amazonas, Putumayo, Nariño y Valle reflejados
en un 0,4 % cada uno. Los participantes se encuentran
cursando en mayor porcentaje el grado décimo de básica
secundaria, se ubican en el estrato socioeconómico 2, y
la vivienda en la que habitan es propia; en cuanto al tipo
de seguridad social la mayoría pertenecen al régimen
subsidiado y en mayor porcentaje pertenecen a familias
de tipo monoparental.
Tabla 1. Características sociodemográficas
Participantes (n=244)
n (%) X
Edad, años 17
Género
Masculino
Femenino
126 (51,6)
118 (48,4)
Nivel de escolaridad
Octavo
Noveno
Décimo
Once
27(11,1)
65(26,6)
91(37,3)
61(25)
Estrato socioeconómico
1
2
3
5
85(34,8)
129(52,9)
29(11,9)
1(0,4)
Tipo de Vivienda
Arrendada
Propia
100(41)
144(59)
Tipo de Seguridad Social
Contributivo
Subsidiado
25(10,2)
219(89,8)
Tipo de Familia
Monoparental
Nuclear
Extensiva
72(29,5)
147(60,24)
25(10,24)
Nota: X=Media
Procedimiento
La información se recolecta a través del diligencia-
miento de una ficha socio-demográfica construida por
los autores para esta investigación y de la aplicación de
los instrumentos Escala de Cohesión Familiar validada
por Yolanda Torres de Galvis y Lenn Murrelle, del Gru-
po de Investigación en Salud Mental de la Universidad
299
JHon fredy buitrAgo mAtAmoros, leidy yAsmitH pulido ArcHilA, AngelA mArcelA güicHá-duitAmA
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CES, en una muestra poblacional de Medellín, cuya
primera aplicación se dio en el año 2000 y se informó
en la publicación del estudio Sustancias psicoactivas y otros
factores asociados con delincuencia juvenil, publicado como
libro producto de Investigación por Colciencias Progra-
ma de Ciencias Sociales y Humanas (Maya et al., 2000),
y la Escala de Depresión CES-D de Villalobos & Or-
tiz (2012), escalas que se encuentran que adaptadas a la
población colombiana; los dos instrumentos presentan
un alto valor psicométrico. El primero con un Alpha de
Cronbach de 0.798 y el segundo de 0,79. El presente
trabajo se realizó en cinco fases, tal como se muestra a
continuación:
Revisión de antecedentes teóricos y empíricos. Se reali-
zó la búsqueda de información bibliográfica utilizando
diferentes bases de datos como Scielo, Science Direct,
Ebsco y Redallyc. Se obtuvo la información por medio
de palabras clave como depresión, cohesión familiar,
adolescencia, junto a conectores como and o in, por
ejemplo depresión and adolescentes, cohesión in adoles-
centes.
Selección de la muestra. Primero se establece con-
tacto con las instituciones educativas de la ciudad de
Tunja que recepcionan un mayor número de adolescen-
tes entre 13 y 17 años de edad, con el fin de obtener el
permiso de acceso. De las instituciones que muestran
su interés por participar en el estudio, se selecciona una
teniendo en cuenta que incluye una amplia población
adolescente.
Consentimiento informado. Se realizó el proceso de
consentimiento informado inicialmente a las directivas
y docentes de la institución, para explicar los objetivos,
procedimiento, limitaciones y alcances de la investiga-
ción. Este mismo procedimiento se realizó con los padres
de familia a quienes se les hizo llegar un documento es-
crito que explicaba de manera detallada los pormenores
de la investigación y el cual ellos debían regresar firmado
a la institución educativa como constancia de la autoriza-
ción para la participación del menor en la investigación.
Posterior a esto se tuvo contacto con los adolescentes en
donde se les explicó los objetivos, alcances, limitaciones
y procedimiento a realizar en la investigación, con el fin
de obtener el asentimiento de los participantes. Se entre-
garon 450 consentimientos con el objetivo de cumplir
con la muestra significativa para el estudio, dado que no
todos los consentimientos fueron diligenciados y por lo
tanto no aprobaban la participación. Por último se hizo
la recolección de los consentimientos informados de los
adolescentes voluntarios en donde se recepcionaron 244
siendo un número mayor a la muestra requerida que fue
de 240 sujetos.
Aplicación de instrumentos. La aplicación de los ins-
trumentos se realiza en grupos de aproximadamente 30
adolescentes. Se diligencia en primer lugar la ficha de
caracterización sociodemográfica, posteriormente se di-
ligencian las Escalas de Cohesión Familiar y de Sintoma-
tología Depresiva. La aplicación está precedida por una
explicación rigurosa acerca del contenido y la manera de
responder los instrumentos.
Análisis de resultados. Se realiza la organización,
análisis y contrastación de los resultados arrojados por
la ficha sociodemográfica y las dos escalas aplicadas con
el fin de poder dar respuesta a los objetivos de la investi-
gación. El análisis de los datos se realizó por medio del
programa estadístico SPSS “Statistical Product and Service
Solutions” versión 23.0.
Resultados
Se realiza un análisis descriptivo de la informa-
ción por escalas con el fin de obtener los datos más rele-
vantes y significativos en cuanto a cada una de las varia-
300
bles de estudio. En cuanto a los resultados obtenidos en
la escala CES-D es importante resaltar que arrojan una
media para sintomatología depresiva de 24.31, es decir
un número significativo del total de los participantes se
ubicaron en un nivel alto de sintomatología depresiva,
teniendo en cuenta que la escala puntúa como valor
mínimo 0 lo que significa nivel mínimo de depresión
y un valor máximo de 80 que indica un nivel muy alto,
siendo el rango entre 23 y 33 catalogado en el nivel alto.
En la Tabla 2 se muestra el nivel de sintomato-
logía depresiva según los datos sociodemográficos en el
total de los participantes, cabe resaltar que las mujeres
puntuaron mayor sintomatología depresiva que los hom-
bres.
Tabla 2. Niveles de sintomatología depresiva según datos
sociodemográficos
Nivel de sintomatología depresiva
Mínimo
n (%)
Bajo
n (%)
Medio
n (%)
Alto
n (%)
Muy alto
n (%)
Población general 21(8,6) 52(21,3) 53(21,7) 65(26,6) 53(21,7)
Edad
13
14
15
16
17
0(0)
2(7,6)
1(2,7)
9(10,2)
9(9,7)
0(0)
14(53,8)
8 (22,2)
16(18,1)
14(15,2)
1(50)
3(11,5)
8(22,2)
18(20,4)
23(25)
0(0)
4(15,3)
10(27,7)
27(30,6)
24(26)
1(50)
3(11,5)
9(25)
18(20,4)
22(23.9)
Género
Femenino
Masculino
10(8,4)
11(8,7)
21(17,7
31(24,6)
19(16,1)
34(26,9)
31(26,2)
34(26,9)
37(31,3)
16(12,6)
Estrato Socio
económico
1
2
3
5
11(12,9)
8(6,2)
2(6,8)
0(0)
20(23,5)
24(18,6)
7(24,1)
1(100)
20(23,5)
24(18,6)
9(31)
0(0)
19(22,3)
40(31)
6(20,6)
0(0)
15(17,6)
33(25,5)
5(17,2)
0(0)
Tipo de Familia
Monoparental
Nuclear
Extensiva
2(14,2)
18(9)
1(3,3)
3(21,4)
45(22,5)
4(13,3)
3(21,4)
45(22,5)
5(16,6)
2(14,2)
52(26)
11(36,6)
4(13,7)
40(20)
9(30)
En los resultados descriptivos de la Escala de Co-
hesión Familiar se obtuvo una media de 24.18 y mediana
de 25, dando cuenta de una muy buena cohesión fami-
liar, así mismo se obtuvo un mínimo de 5 perteneciente
al rango de regular cohesión familiar y un máximo de
36, siendo esta la máxima puntuación indicando una
muy buena cohesión familiar.
Finalmente, se analizó la correlación entre la va-
riable sintomatología depresiva y cohesión familiar a par-
tir del coeficiente de correlación Tau-b de Kendall; como
se muestra en la Tabla 3, se evidencia una correlación
negativa de -0,161 con una significancia de 0,012. De lo
anterior se puede concluir que la presencia de sintoma-
tología depresiva se puede relacionar de forma negativa
con el nivel de cohesión familiar. Para los resultados del
presente estudio el valor de significancia aunque es bajo,
permite evidenciar claramente que existe una relación
entre las dos variables.
Tabla 3. Correlación entre sintomatología depresiva y
cohesión familiar
CES-D
Cohesión
Familiar
CES-D Correlación de Kendall 1 -,161*
Sig. (bilateral) 0,12
N 242 240
Cohesión
Familiar
Correlación de Kendall -,161* 1
Sig. (bilateral) 0,12
N 244 244
Discusión
El estudio pretendió identificar la correlación
existente entre la variable cohesión familiar y la sintoma-
tología depresiva en población adolescente escolarizada,
a través de la aplicación de la escala de depresión del
relAción entre sintomAtologíA depresivA y coHesión fAmiliAr en Adolescentes de unA institución educAtivA de boyA
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Centro de Estudios Epidemiológicos (CES-D) de Villa-
lobos y Ortiz (2012) y la Escala de cohesión familiar de
Torres de Galvis y Murelle (Maya et al., 2000), a través de
un diseño descriptivo correlacional.
Según Cano, Salguero, Wood, & Dongil (2012)
la investigación responde a la necesidad de aportar co-
nocimiento científico en el área de la salud mental,
evaluando la relación de las dos variables en adolescen-
tes boyacenses escolarizados, dado que los estudios co-
rrelacionales de las dos variables son escasos y se hace
necesario conocer las variables que influyen en la salud
mental de este grupo étareo. Teniendo en cuenta que en
la actualidad la depresión es uno de los trastornos con
mayor prevalencia en dicha población, afecta de manera
grave su condición mental y si no se identifica a tiem-
po, genera deterioro en las áreas de funcionamiento de
quien la padece.
En la presente investigación y según lo planteado
por Vargas (2014) se considera que la familia juega un
papel importante, en cuanto puede ser un factor pro-
tector en el sentido que se constituye como una red de
apoyo indispensable para el adolescente, lo cual permite
construir estrategias de afrontamiento frente a las dife-
rentes dificultades presentes durante esta etapa del ciclo
vital, o por el contrario, puede ser un factor de riesgo
cuando existen situaciones que conllevan a alteraciones
en el funcionamiento familiar, generando vulnerabili-
dad para presentar una alteración o trastorno del estado
de ánimo, que con el tiempo puede llegar a repercutir
seriamente en su calidad de vida.
Hasta el momento, según Alberdi, Taboada, Cas-
tro, & Vásquez (2006) los estudios científicos realizados
en diferentes países del mundo como Puerto Rico, Es-
tados Unidos, México, Perú, Colombia y España, han
evidenciado una gran comorbilidad de la depresión con
otro tipo de variables como el suicidio, abuso de sustan-
cias, problemas escolares, trastornos alimenticios y de la
personalidad, también se ha encontrado que la depre-
sión ha sido uno de los trastornos que aún prevalece en
el tiempo con altos índices de predominio en la pobla-
ción en general.
Durante el desarrollo del proyecto de investiga-
ción se implementaron diferentes procesos con el fin de
garantizar el cumplimiento de los objetivos planteados,
guiados por parámetros y fases de investigación, en aras
de garantizar un método adecuado para la validación de
la hipótesis planteada. Teniendo en cuenta que los re-
sultados obtenidos en el análisis arrojan una correlación
negativa de -0,161, con un nivel de significancia de 0,012
entre las dos variables propuestas para el presente estu-
dio, se rechaza la hipótesis nula en favor de la alterna,
puesto que los datos obtenidos dan cuenta de la existen-
cia de la relación entre sintomatología depresiva y nivel
de cohesión familiar. La correlación negativa indica que
las dos variables se correlacionan en sentido inverso, por
tanto a valores altos de una de ellas le suelen correspon-
der valores bajos de la otra y viceversa; la correlación
es baja teniendo en cuenta que cuanto más próximo el
valor es a -1, se hablará de correlación negativa perfecta,
lo que supone una determinación absoluta entre las dos
variables en sentido inverso.
Los resultados descritos en el anterior párrafo,
confirman los arrojados por investigaciones prelimi
-
nares. En Colombia, el estudio adelantado por Toro,
Cardona y Castro (2010) evidenció que la escasa o ex
-
cesiva cercanía afectiva, la disciplina inconsistente, el
excesivo control por parte de los padres de familia y
los desacuerdos entre ellos en cuanto a las pautas de
crianza de sus hijos, son características propias de los
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adolescentes que presentan sintomatología depresiva;
por el contrario en las familias en las cuales hay gran
satisfacción del vínculo familiar, en donde existen estra
-
tegias para resolver de manera adecuada los conflictos
y además hay afecto y apoyo familiar se reflejan y son
propias de las familias con un buen nivel de cohesión
familiar. Esta investigación concluye que la relación
con lazos pobres entre los adolescentes y sus padres,
pueden desencadenar sintomatología depresiva.
El nivel de sintomatología depresiva en los ado-
lescentes, se presenta aquí, como un factor de riesgo ya
que puede repercutir sobre la integridad de los sujetos
(Cano, Salguero, Wood y Dongil, 2012). Es importante
insistir en la necesidad de identificar los síntomas y dis-
tinguir su severidad de manera oportuna; de lo contra-
rio, se pueden desarrollar serios trastornos del estado del
ánimo (Gómez, 2007).
Por otro lado, los resultados de la investigación
evidencian que un gran porcentaje de adolescentes de 17
años tienen síntomas depresivos en un nivel muy alto;
estos datos son consecuentes con diversas investigacio-
nes realizadas en Colombia por Ferrel, Vélez y Ferrel en
el 2014, quienes identificaron que el 80 % y el 71 % de
los estudiantes de 17 y 20 años de edad presentan depre-
sión grave y moderada respectivamente, lo que exige una
intervención psicosocial en población adolescente.
Investigadores como Velez y Ferrel (2014) afirman
que los síntomas de la depresión mayor afecta a niños
y niñas con un incremento progresivo con la edad; las
tasas de prevalencia de un trastorno depresivo mayor au
-
mentan desde las tasas de la infancia alrededor del 1,2 %
hasta el 6,8 % al final de la adolescencia, motivo por el
cual, la adolescencia es una etapa del ciclo vital vulnera
-
ble para la presencia de síntomas depresivos.
Según el género, se observa que el 31,3 % de las
mujeres tienen presencia de sintomatología depresiva en
un nivel muy alto, porcentaje que es mayor a los hom-
bres con síntomas depresivos (12,6 %) en este mismo ni-
vel. Estos datos concuerdan con investigaciones realiza-
das previamente, donde se observa que las mujeres son
las que tienen mayor tendencia a la depresión que los
varones, por los indicadores evidentes de tristeza, llanto
fácil, desánimo y todo signo emocional; por su parte en
los varones el aspecto emocional está más controlado o
menos evidente, lo que lleva a abordar a dichos pacien-
tes conociendo sus indicadores cognitivos y el encubri-
miento de sus sentimientos previamente (Parra, 2005;
Álvarez y cols., 2009 y Velez y Ferrel 2014).
En esta misma línea Barra, Cerna, Kramm &
Véliz (2006), concluyeron que la depresión es más fre-
cuente en mujeres; que en hombres debido a factores
biológicos, hormonales y psicosociales que son propios
de las mujeres; por el contrario los hombres tienden más
a reconocer que tienen fatiga, pérdida del interés ante
cosas que antes eran placenteras, irritabilidad y sueño al-
terado. En las mujeres se expresan mayores sentimientos
de tristeza, inutilidad o culpa excesiva, lo cual conlleva
a que las tasas de depresión sean más altas en el género
femenino.
Los niveles de sintomatología depresiva encontra-
dos de acuerdo al estrato socioeconómico al cual perte-
nece cada participante, indican que los sujetos de estrato
dos presentan mayores niveles de síntomas depresivos,
ubicándose en el rango de alto y muy alto (77 %). Los
datos obtenidos concuerdan con el estudio realizado por
Mantilla, Sabalza, Díaz, Campo-Arias (2004) quienes
muestran una mayor prevalencia de sintomatología de-
presiva en niños y niñas de estrato socioeconómico bajo.
Del mismo modo, Rodríguez (2010), encontró que los
relAción entre sintomAtologíA depresivA y coHesión fAmiliAr en Adolescentes de unA institución educAtivA de boyA
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niños de clase baja se perciben más deprimidos que los
de clase media. En general, el bajo nivel socioeconómico
se asocia a un mayor número de eventos vitales negativos
que incrementan la posibilidad de cualquier trastorno
mental, entre éstos los depresivos.
Así mismo, Aguilar (2003) investigó si existían
diferencias entre resiliencia y nivel socioeconómico en
los adolescentes peruanos, concluyendo que no hay dife-
rencias significativas en puntajes totales pero resaltando
que en clases sociales bajas los adolescentes obtuvieron
un puntaje destacado en creatividad como indicador de
resiliencia, lo que implica ver las cosas de forma positi-
va, poner orden en medio del caos y sobreponerse a los
sentimientos de dolor. Por ello el adolescente desarrolla
un carácter de autoimposición, disciplina y esfuerzo tra-
tando de darle importancia al tiempo de vida finalmente
sin detenerse en la depresión, datos estos importantes
para poder comprender la diversidad de factores que de-
ben estudiarse en el comportamiento adolescente frente
a las situaciones que se presenten.
En la presente investigación el 30 % de los parti-
cipantes que pertenecen al tipo de familia extensiva, pre-
sentaron niveles muy altos de síntomas depresivos. De
acuerdo a lo anterior, la estructura y el funcionamiento
familiar tendrían alguna relación con la aparición de la
sintomatología depresiva en los miembros de la familia,
ya que cuando el funcionamiento familiar se altera de-
bido a diferentes situaciones genera alteraciones en el
estado de ánimo en los miembros de la familia (Vargas,
2014).
La segunda variable estudiada es el nivel de co-
hesión familiar; mediante la interpretación de los resul-
tados descriptivos de la escala de Cohesión Familiar se
encontró una media de 25.05 lo que se interpreta con
un promedio alto de muy buena cohesión familiar en la
muestra participante, ello guarda coherencia con lo que
se encuentra en la muestra general, ya que el 71,7 % de
los adolescentes que participaron en esta investigación
percibe la cohesión familiar como muy buena. Se debe
hacer énfasis que el nivel de cohesión familiar bueno y
muy bueno es muestra de la percepción de una dinámica
familiar óptima que apoya al adolescente.
La cohesión familiar se define como el vínculo
emocional que los miembros de la familia tienen entre sí
y evalúa el grado en que los miembros de la familia están
separados o conectados a ella (Tueros, 2004). Un am-
biente familiar satisfactorio se puede considerar como
un factor de protección, de lo contrario se puede consi-
derar un factor de riesgo por la necesidad de desarrollo
del adolescente, ya que el medio familiar en ocasiones,
puede ser la causa de diversos problemas.
De acuerdo con los resultados obtenidos en la
presente investigación referente a la edad y el nivel de
cohesión familiar, se encontró que el 95,49 % de los es-
tudiantes de 13 a los 17 años refieren tener una buena o
muy buena cohesión familiar. Lo anterior da cuenta de
la percepción que tienen los adolescentes de su familia,
en este caso se evidencia que los adolescentes tanto de
temprana edad como los de 17 años perciben una muy
buena o buena en cuanto a la cohesión familiar, lo que
se podría considerar como un factor protector para la
buena salud mental y la no predisposición de trastornos
mentales.
Los resultados del presente estudio evidencian
que el nivel de cohesión familiar no tiene diferencias en-
tre adolescentes varones y mujeres puesto que la dinámi-
ca familiar depende mayormente del grado de comuni-
cación que se tenga, el control y apoyo que le brindan los
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padres a los hijos para su autonomía emocional. La can-
tidad de cambios que el adolescente tiene que afrontar
y las reacciones que tanto varones como mujeres tengan
en particular, pueden predisponer a la familia a tener
más o menos conflictos dependiendo de la posición que
los padres asuman; es decir, si los padres no se ajustan y
comprenden estos cambios para tratar de orientar sino
castigan y toleran poco el deseo de autonomía de sus
hijos, independientemente del género se va evidenciar la
funcionalidad y dinámica familiar (Oliva y Parra, 2004).
Así mismo, se puede identificar que no se guarda
una relación entre el estrato socioeconómico al que se
pertenece con el nivel de cohesión familiar, ya que la
mayoría de los participantes independientemente del
estrato al que pertenezcan tienen una buena o muy bue-
na cohesión familiar, siendo nula la percepción de una
mala cohesión familiar. Aunque el factor de desigualdad
social es determinante en las oportunidades de los ado-
lescentes en el acceso a mejores estímulos sociales, no
afecta directamente el funcionamiento familiar dado que
el hogar aparece como una característica significativa y
determinante en el estado de salud mental de los hijos,
la interacción familiar permite que los hijos aprendan
los valores y otro tipo de herramientas necesarias para
un adecuado desarrollo; no siempre los estratos altos
proporcionan las herramientas necesarias para que los
adolescentes se desenvuelvan en el contexto de manera
completa, dado que a veces aunque los padres cuentan
con suficiente apoyo económico, les falta fortalecer los
recursos psicológicos que permiten estimular el desarro-
llo social y emocional de los adolescentes (Tuñón, 2010).
De acuerdo a los análisis de los datos obtenidos
se puede identificar que el tipo de familia que evidencia
muy buena cohesión familiar, es el nuclear con un por-
centaje de 73 %, así mismo los participantes de familias
de tipo extensiva y monoparental refieren un buen nivel
de cohesión familiar, 70 % y 57,1 % respectivamente. Lo
anterior da cuenta de que no hay una diferencia signifi-
cativa en cuanto a la percepción de la dinámica familiar.
Sin discriminar el tipo de composición ya sea nu-
clear o extensiva, la familia es una institución encargada
de propiciar la socialización primaria, por ende se asume
como un escenario de encuentro social que contribuye
a que cada sujeto que compone la familia se desarrolle
de manera adecuada; El que exista una buena cohesión
familiar permitirá un fuerte vínculo y una muy bue-
na acogida, por medio de herramientas tales como la
comunicación, la cual permite el intercambio de pen-
samientos, emociones y sentimientos. Aunque en una
familia no siempre existe un equilibrio en cuanto a la
comunicación asertiva debido a diferentes crisis que se
pueden presentar, los períodos de cohesión y estabilidad
siempre serán los que permitan fortalecer los vínculos fa-
miliares para que no se rompan ante cualquier dificultad
(Gallego, 2012).
De acuerdo a lo anterior, el significado de la fa-
milia como un grupo dinámico y flexible en constante
transformación, implica desarrollar la capacidad para
adaptarse a las diversas situaciones debido a las influen-
cias del contexto externo y a los cambios internos pro-
pios de la familia. Aquí la cohesión es fundamental ya
que los padres en esta etapa establezcan acuerdos que
permiten concretar y dialogar algunos cambios en cuan-
to a normas del hogar de tal forma que la familia supe-
re de manera positiva dicha etapa (Uparela, Diomedis,
Reza, Alzate, Carmona & Zapata, 2010).
Para Deater-Deckard (2004) las alteraciones en
la conducta parental resultante de estrés se relacionan
con problemas emocionales y cognitivos tales como la
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depresión durante el desarrollo de los hijos; durante la
adolescencia la familia influye sobre las características de
los hijos y sus ajustes emocionales. Además, los proble-
mas de comportamiento de los hijos también alteran el
comportamiento y el equilibrio familiar.
Es indispensable que desde el ámbito interdisci-
plinar se logren proporcionar las herramientas necesa-
rias desde la infancia para el desarrollo psicológico, bio-
lógico, social y cultural de los individuos; de esta forma
se aportará en prevenir que el ambiente familiar pueda
llevar al adolescente a verse inmerso en situaciones per-
judiciales que conduzcan al padecimiento de síntomas
depresivos. Igualmente, incluir el papel de la escuela
como factor protector hacia el riesgo de presencia de de-
presión, por medio de una adecuada orientación que
permita fortalecer la interacción padres e hijos.
A partir de estudios como este, se pueden derivar
estudios posteriores donde se permita identificar las ne-
cesidades, pensamientos y percepciones de los jóvenes;
además, permitirá elaborar o adecuar mecanismos de
ayuda para intervenir en el mejoramiento y la calidad de
vida de los adolescentes.
En cuanto a las limitaciones de este estudio, debe-
mos señalar que se trata de un estudio transversal y que,
por tanto, son precisos posteriores estudios longitudina-
les para poder desentrañar las relaciones de causalidad
entre los factores sociales y la depresión.
Así mismo, cabe aclarar que se utilizaron instru-
mentos de tamizaje, por ende se hace necesario realizar
evaluación psicológica completa de los adolescentes,
debido a que en la inestabilidad emocional típica de la
adolescencia por lo general hay presencia de síntomas
depresivos tales como sentimientos de tristeza o el desin-
terés por algunas cosas; sin embargo, estos síntomas des-
aparecen al culminar dicha etapa y no se constituyen en
psicopatologías específicas. Las investigaciones sobre de-
presión en adolescentes concluyen que durante este pe-
ríodo la presencia de sintomatología depresiva se ve ma-
nifiesta en frecuentes problemas, tensiones confusiones
y fuertes cambios en el estado de ánimo; sin embargo,
cuando la depresión se presenta durante la adolescencia,
etapa en la cual hay grandes cambios personales, puede
asociarse a otro tipo de trastornos tales como trastornos
de ansiedad, comportamiento perturbador, trastornos
alimenticios o abusos de sustancias (Paramo, 2011).
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