Tres impresiones sobre Descartes (1)

Autores/as

  • Roberto Meisel Lanner Universidad Simón Bolívar.

Palabras clave:

Yo Pienso, existencia, tierra, humanidad, filosofía, lenguaje, ambición.

Resumen

Lo que más concita la admiración del público acerca de un pensador es cuando maneja con soltura alguna fórmula o frase escueta que adquirió con el paso del calendario, un poder de choque importante. Por ejemplo el trabajo de Arquímedes quedó reducido a esta receta, “dame una palanca y moveré al mundo”, el de Séneca, “Haz el bien y no mires a quien” o el de Descartes, “Pienso luego existo” y eso seduce hasta el paroxismo y le da un sentido eterno a esas afirmaciones. Ese cogito cartesiano produjo el efecto de una llamarada, fue el despertador de una humanidad que parecía aletargada o concentrada alrededor de todo menos de sí misma y entonces se puso a reflexionar con orgullo acerca de lo que reputaba que era en verdad. El
pienso luego existo en un término mágico y la voluntad invade al ser en tal trance, parece insinuarle su encargo en la Tierra e incluso su destino fatal, para posteriormente obtener la conciencia del dominio de su poder personal. Por encima de todo, Descartes ambicionó –una de sus cualidades o defectos era precisamente su excesiva ambición– explotar ese tesoro de posibilidades que encerraba el yo y el vigor que podría desprender de su explotación adecuada al punto neurálgico y la clave de un mejor existir. El que iba a forjar ese yo de Descartes o ese yo de cada hombre era una especie de discurso de apertura de un período presidencial en la que se anuncia todo el quehacer o el rehacer…

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Publicado

2005-01-01

Cómo citar

Meisel Lanner, R. (2005). Tres impresiones sobre Descartes (1). Justicia, 10(10). Recuperado a partir de https://revistas.unisimon.edu.co/index.php/justicia/article/view/885

Número

Sección

Artículos